The Big Bang Theory 8x24 –“The Commitment Determination”[Season Finale]: Review


Por Alex Crespo: Ale, otra temporada a la buchaca. Parece mentira que ya haga nueve años que dos científicos frikis con nulas habilidades sociales conocieran a la dulce aspirante a actriz que se había instalado en el apartamento de enfrente…
Agridulce. O más bien directamente amarga. Así ha sido la forma de finalizar esta octava temporada por parte de los creadores de Big Bang Theory. Ese Sheldon inquiriendo a Gollum sobre qué hacer con el anillo de compromiso que le había comprado a Amy después de que ésta haya decidido hacer un paréntesis en la relación (o en términos seriéfilos, “tomarse un descanso”, Friends style) nos ha dejado con el corazón encogido. Nada que no pudiéramos prever, de todas formas, según avanzaba la conversación por Skype, y tras esa enésima riña tras haber arruinado Sheldon de nuevo una cita. Que por cierto, no sé si seré el único, pero me ha parecido bastante antinatural el inicio del capítulo con ambos besuqueándose. Antinatural porque tras años de apenas tocarse y algún beso fugaz, que de repente aparezcan dándose el lote así como si cualquier cosa me ha descolocado, y no veo que haya seguido la lógica de acontecimientos de la relación. No sé si me explico, pero de todas formas ahí lo dejo. Sea como sea, tenemos por fin lo que veníamos pidiendo: un giro radical en la relación entre Sheldon y Amy. La cuerda se había estado tensando demasiado tiempo y por algún lado se tenía que romper, y por lógica tenía que ser por el lado de Amy, porque lo que estaba aguantando esta chica era de juzgado de guardia. Ahora bien, ¿cómo podemos interpretar la propuesta de matrimonio de Sheldon? ¿Qué realmente se ha dado cuenta de que no estaba haciendo bien las cosas y esa es su manera de arreglarlas? ¿O que en su visión tradicionalista era el paso lógico que tenía que dar? Lo sabremos a partir de septiembre, pero teniendo en cuenta cómo en esta serie se quitan de un plumazo los cliffhangers, no descartaría que en el mismo primer capítulo se produjera la vuelta al statu quo tradicional.


En un episodio dedicado casi por completo a la dinámica entre las distintas parejas de la serie, por supuesto la parte más importante del capítulo se la tenían que llevar Penny y Leonard. En cierto modo contestando las preguntas que nos hemos estado haciendo los fans durante toda la temporada, aquí se decide tratar el por qué no se ha hablado en ningún momento de fecha de boda ni preparativos ni nada. Que es una relación que hace tiempo que los guionistas no tienen ni la menor idea de por donde llevarla es algo que tenemos todos meridianamente claro. Ahora toca de nuevo sentar las bases de una crisis latente tiempo ha. Ya sabemos lo aficionados que son en las series americanas a las bodas express en Las Vegas, pero este impulso de Leonard y Penny parecía tan forzado desde el principio que estaba claro que no iban a llegar a la ciudad del vicio. Y no creo que sea sólo la revelación de la infidelidad de Leonard (un poco increíble, la verdad), sino la actitud de la propia pareja. Actuando por inercia, sin ningún entusiasmo, repitiéndose a sí mismos que todo va bien. Vale. Nadie nos lo tragamos. Lo malo es que tras tantas idas y venidas, todo esto sólo nos produce hastío. Lo que en las primeras temporadas era todo ilusión porque el friki lograse enamorar a la vecina bombón, con el paso del tiempo se ha convertido en “pff pues bueno”. Es uno de los problemas de alargar las series más allá de lo necesario.


Y como viene siendo norma en las últimas entregas, por no decir durante toda la temporada, la vis cómica del capítulo la han puesto por un lado, Howard y Bernadete, y por otro Raj junto a Emily. Voy a empezar por estos últimos. Durante gran parte del recorrido de la serie una amplia base de fans había venido reclamando una novia para el bueno de Raj. Bien, pues ahora que la tiene, ¿alguien me puede decir para qué ha servido? Porque aparte de que las apariciones de la pelirroja se pueden contar con los dedos de una mano y sobran, en ningún momento su incorporación ha supuesto un toque diferencial para Raj. Vamos, que el personaje no ha crecido ni se ha vuelto más interesante por otorgársele una pareja. Raj como encaja en la serie es de escudero de Howard, simplemente. Y nada va a poder cambiar eso. En este último capítulo, su trama, enlazada con la de Howard-Bernadette-Stuart, sobre lo difícil que nos es a veces decir No, es realmente floja y sin mucho sentdo, más que para constatar lo calzonazos que es. Lo mejor, el montaje entre las escenas del picnic en el cementerio y el intento de Howard y Bernie por echar a Stuart de casa y que acaba celebrando su cumpleaños. Insisto en que si por algo ha merecido la pena esta octava temporada ha sido por los momentos Howard-Bernadette, que literalmente han salvado la función. Porque el trío protagonista en ningún momento ha justificado el millón de dólares que cobra por capítulo.


Y hasta aquí hemos llegado, un año más. A trompicones, con una pérdida de calidad cada vez más acusada por no decir en caída libre, y con más que acusados síntomas de agotamiento de la fórmula, lo que no augura nada bueno de cara a lo que nos espera durante todavía dos temporadas más. Dicen que una retirada a tiempo es una gran victoria, pero aquí no sabemos de esas cosas, así que a partir de septiembre nos veremos de nuevo en esta vuestra página. ¡Abrazos!

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