How I Met Your Mother 9x09 - “Plathonic”: Review


Por Alex Crespo. 
¿Como? ¿Walter White en How I Met Your Mother? ¿Vamos a pasar de buscar el amor perfecto a cocinar la meta azul perfecta? Vale, sabemos que no, pero que vamos a pasar un buen rato, eso sí que parece bastante más probable. Venga, adentro que hay mucho que comentar de este fenomenal capítulo.

Por fin. Por fin dejamos Farmhampton por un rato. Por fin volvemos al MacLaren’s. Por fin volvemos al piso de Marshall y Lily. Por fin tenemos más Mother. Por fin, en definitiva, tenemos un capítulo a la altura de lo que en su momento fue How I Met Your Mother. Con la mezcla perfecta de comedia y romanticismo. Con los personajes actuando como se supone que deben actuar. Con challenges accepcted, con trompa azul, ¡e incluso con Bryan Cranston! Verle recuperar su papel de Hammond Druthers, el rutilante arquitecto que diseñaba edificios con forma de penes ha sido una alegría, y porque muchos estábamos acostumbrados a su faceta completamente cómica como padre de Malcom en la serie “Malcom in the Middle”, pero para muchos que sólo tengan como referencia su ya para siempre inmortal Walter White/Heisenberg de “Breaking Bad”, seguro que se habrán visto gratamente sorprendidos. Y confesémoslo, en el fondo todos estábamos esperando algún guiño tipo Say my name o I am the one who knocks. Si, hubiese sido demasiado facilón, pero el alegrón que nos hubiésemos llevado con una perla de ese tipo hubiese sido tremendo.


Hammond Druthers es una de las piezas que dará pie a todos los acontecimientos que ya conocemos o conoceremos y que desembocará en el encuentro de Ted con The Mother. Está claro que la oferta de Druthers es la que acabará aceptando Ted para irse a Chicago y escapar así de sus sentimientos hacia Robin. Esos sentimientos, que han sido el eje del capítulo, siguen y seguirán presentes hasta el momento exacto en el que Ted y The Mother se enamoren. Porque Ted se resiste a abandonar la esperanza, y a veces la esperanza es un ancla que nos impide avanzar. Pero si no fuera así, Ted no sería nuestro Ted. Como tampoco lo sería sin ese denodado y voluntarioso apoyo al perdedor que tan emotivamente hace siempre, en este caso reflejado en los Washington Generals, el equipo de baloncesto víctima propiciatoria favorita de los Harlem Globe Trotters en sus espectáculos. Me parecía entrañable verles a Marshall y a Ted animar de manera tan entusiasta, protestándole al árbitro, al entrenador, todo, por una causa perdida desde el momento en que compras las entradas. Pero Ted no cree en las causas perdidas. Ni siquiera cuando la dura realidad intenta darte en las narices. No al menos hasta el final. Y aun así. Pero hay algo en lo que Marshall tiene razón. No hay que esperar para hacer las cosas. O se aprovecha el momento o éste desaparece. Hay que arriesgarse.


Pero el momento más comentado del capítulo, como viene sucediendo cada vez que aparece, es la historia de Cómo Barney Stinson Conoció a The Mother. Un encuentro que provocará primero el ataque definitivo de Barney a conquistar el amor de Robin, es decir, la desgracia para Ted que verá cómo Robin se le es arrebatada en sus narices. Pero que a su vez, como sabemos, es lo que acabará llevando a Ted a la felicidad con ella. Son esos giros y casualidades mágicas tan marca de la casa que tanto nos gustan. Pero hay algo que no me acaba de convencer del todo, o que por lo menos me deja una cierta sensación de no estar del todo conforme: y es que si bien, venimos demandando que nos muestren más a The Mother para que podamos conocerla y enamorarnos de ella como lo hará Ted, creo que tampoco hay que pasarse y ponerla TAN perfecta, porque se corre el riesgo de provocar el efecto contrario. Si, muy bonito y conmovedor todo lo que le dice a Barney, pero personalmente no me creo a ese tipo de personas que siempre saben decir la palabra precisa en el momento preciso. Y es que nadie puede ser tan perfecto, todos tenemos alguno o varios defectos, cosas que hacemos menos bien, cosas que, al fin y al cabo nos humanizan, con nuestras virtudes y nuestros defectos. Y eso es lo que creo que aquí ha faltado con The Mother: humanizarla. Podríamos haber obtenido el mismo resultado de otra forma, a lo mejor con The Mother cantándole las cuarenta a Barney, por ejemplo, no sé. De todas formas, esto no empaña lo que es un gran momento y de tanta relevancia para lo que será el futuro de los personajes.


Fuera de esto, las escenas más puramente cómicas esta vez sí han estado bien llevadas, tanto la conversación con Hammond Druthers como el partido de baloncesto, y sobre todo los retos de Barney. Ligarse a una chica hablando como los delfines, sin utilizar la letra E o pretendiendo ser Ryan Gosling demuestra, por un lado, la creatividad del señor Stinson para esas situaciones, y por otro, lo cabeza hueca que suele ser parte fauna femenina que puebla el MacLaren. Porque ya hace falta, ya… Como os decía al principio, los fans de How I Met Your Mother no podemos estar sino contentos con este capítulo, que recupera la esencia de la serie y nos deja varios momentos para el recuerdo. Que siga así.

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