How I Met Your Mother 9x07 - No Questions Asked: Review

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Por Alex Crespo: “Sin hacer preguntas”. Cuando alguien pide algo de esa manera, poco bueno puede haber detrás. Como mínimo muy, muy bizarro…

Yo no sé si sería capaz de hacer algo “sin hacer preguntas”, por mucho que me lo pida mi más cercano amigo. Suele ser señal de que algo malo está a punto de suceder. O por lo menos, algo ciertamente extraño. Y la verdad es que viendo los “sin hacer preguntas” que han tenido que invocar cada uno de los miembros del grupo en el pasado, demasiado liviana me parece la petición de Marshall. La serie gana cuando introduce elementos surrealistas en los gags, al estilo de la añorada Scrubs, pero en algunos se pasa, como esa Robin embutida en un apenas llamativo traje ninja escapando de no se qué organización. No obstante, esos gags le dan un toque alocado al capítulo, que a mi juicio la temporada iba necesitando. La trama en sí no tiene mucho de particular, pero de vez en cuando los capítulos de comedia desenfrenada e insustancial so muy bienvenidos. Planes locos para entrar en la habitación de Lily, planes aún más locos para robarle el teléfono, ideas bizarras para la boda que implican el adiestramiento de palomas y que casan mal con salvas al aire con pistola de calibre 9 mm… ¡Si incluso hubo un momento en el que cuando Ted le canta la nana a Lily pensé que se iba a arrancar con el “Sweet Kitty Warm Kitty” de Big Bang Theory! ¡No me digáis que no habría sido un puntazo! Todos ellos son elementos que encajan con lo que ha sido la filosofía de la serie y que me han tenido con la sonrisa puesta casi todo el capítulo. Se agradece que tras el más que irregular inicio de temporada, llevemos dos capítulos que nos reconcilien con la serie y nos animen a continuar más allá de por la mera inercia.


En realidad el capítulo ha sido “relleno” para dilatar al menos una semana el encontronazo Marshall-Lily por el asunto del puesto de juez que ha aceptado él. Pero mientras el relleno sea bueno como lo ha sido, aceptamos barco. Como venimos diciendo, la estructura de la temporada hace que se tenga que andar constantemente ideando escenas y tramas que hagan posible estirar 52 horas en 24 capítulos. Ya hemos señalado repetidas veces lo desafortunado de esa decisión, pero como ya nada podemos hacer al respecto, vamos a tratar de disfrutar de lo que tenemos. Desde los avances emitidos, sabíamos que Lily no iba a recibir el mensaje de Daphne la menos en los primeros compases del capítulo, por lo que había que meter algo que hiciera que ese mensaje no llegara nunca a ojos de Lily. Situación que por cierto, es idéntica a la de la premiere con la foto de Marvin. Mal vamos si se auto plagian dos veces en apenas siete capítulos. Pero a lo que iba: la excusa ideada para retrasar la noticia es el enfado de Lily con la habitación adjudicada, la número 13, con fantasma incluido. Me estaba preguntando cómo se las iban a ingeniar para hacer un episodio de Halloween cuando la acción transcurre en junio, y han aprovechado la tierna fascinación de Marshall con los fenómenos paranormales para ello. No está mal. Lo que sí, creo que la historia del Capitán Dearduff the Hooker (con intraducible juego de palabras en inglés con el término hooker que significa tanto como garfio –o “garfiador”, palabro inexistente- como prostituta. Me apiado mucho de los pobres traductores al castellano) podría haber dado más juego y haber centrado el episodio en este tema, que al final queda bastante diluido, salvo para servir de excusa a la recepción del Farmhampton Inn para justificar las pésimas condiciones de la habitación de Lily. Que por cierto, visto lo visto, no sé por qué tiene tanta fama el dichoso hotelito, porque a mí me parece un desastre, la verdad.


En un capítulo de un nivel ciertamente bueno, chirría por inconveniente y forzado de nuevo el asunto de las diferencia entre Robin y Barney y cómo nos quieren meter con calzador la química más que inexistente entre ellos, por mucho que acaben repitiendo al misma frase a la vez y hagan ese “ooooh” que me pone de los nervios. Sabemos que van a tener que introducir elementos que siembren de dudas a la pareja, hasta el punto de querer escapar cada uno de ellos de la boda como hemos visto en flash-forwards de temporadas anteriores. Pero como también sabemos que todo va a acabar bien, pues poca tensión y poca sorpresa vamos a tener a no ser que haya un giro brutal e inesperado. Por mucho que lo intenten, nunca van a funcionar como equipo. Si incluso la pareja más asentada de la serie, Lily y Marshall, tienen serios problemas en ese sentido como se acaba de demostrar. Aunque para serio problema, el que va tener Marshall cuando llegue una vez que le ha confesado a Lily la verdad ¿O será de nuevo un truco? Espero que no, ya están mareando la perdiz demasiado con este asunto y cuanto antes se lo quiten de en medio, mejor. Y esperemos también que los siguientes capítulos mantengan al menos el nivel que nos han mostrado estos dos últimos. Por lo menos para dejarnos un buen sabor de boca cuando llegue el parón de Navidad.

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