Breaking Bad 4x08 - "Hermanos": Review

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Si "Problem Dog" nos mostró lo que ocurre dentro de la mente de Jesse Pinkman, este 4x08 - "Hermanos" hace otro tanto con uno de los personajes más misteriosos y fascinantes de la serie: el aterrador Gus Fring. Nos hemos preguntado mucho sobre su pasado, sus motivaciones, lo que le importa o lo que alguna vez le importó... y ahora es hora de descubrirlo, en uno de los episodios más impactantes hasta el momento. ¿Qué os ha parecido este capítulo?

Gus dos caras.

Resulta curioso ver el contraste entre "los dos Gus". En el pequeño flashback del principio del episodio, vemos al "Gus público", el generoso y amable dueño de una franquicia de comida rápida, que colabora con la policía, que demuestra ser empresario y vecino ejemplar.


Pero, tras hacer acto de presencia en el hospital, ante policías y cámaras, tras atender la petición de ayuda de Walt (quién lo diría ahora), el verdadero Gus, implacable, escalofriante, con sus "ojos vacíos, muertos", como lo define Bryan Cranston, ocupa el lugar. Con una enorme frialdad, se presenta ante el Tío, quien, atrapado en su anciano y desvalido cuerpo, tiene que soportar el dolor de escuchar cómo Gus narra las muertes de sus sobrinos. ¿Por qué esta crueldad? "Sangre por sangre", se trata de una venganza. Y pronto descubriremos por qué.


El control.
 
Walter sigue agrandando su ego ("Yo tengo el control") y volviéndose más desagradable, mostrando una especie de actitud de tipo duro, como queda claro en la escena en la que habla con el paciente afectado de cáncer. Además, es otro de esos "discursos de autoengaño" que quizá necesita escucharse decir en voz alta para convencerse de que él es quien tiene el control.
 

Pero no lo es, realmente. Está trabajando en un laboratorio subterráneo, con su vida pendiendo de un hilo. En cualquier momento, podrían acabar con él, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Gus es quien tiene el control, no Walt.


Detective solitario.

El convincente discurso de Hank al final del pasado episodio se encuentra en este contrarrestado por un poderoso rival: una creíble historia por parte de Gus, la cual convence a todos los otros agentes (quienes, por otra parte, parecían bastantes dispuestos a creer).

Pero Hank es diferente, mira más allá de sus hechos, busca las incongruencias, los huecos en la historia, como el hecho de que el pasado de Gus es prácticamente inexistente. Y aunque no puede basar un caso en pálpitos y conjeturas, sabe que algo no va bien, y por eso mismo continúa la investigación, él solo, a su manera.
 

El tema es que aún no está del todo recuperado, y necesita ayuda, necesita un "compañero" que le asista en su investigación. ¿Y quién es su primera opción? Así es, Walt. Engañándole, le lleva ante la puerta de Pollos Hermanos, y le cuenta lo que cree que está ocurriendo, sorprendentemente acertado, aunque sin sospechas de la implicación de Walt. Y le asigna una misión: poner un localizador en el coche de Gus.


Acorralados.

Gus no es estúpido, y sabe que, aunque haya su historia de la beca haya convencido al resto de agentes, Hank es duro de pelar. Y sabe que aunque no haya pruebas en su contra, se encuentra en peligro, porque Hank sigue trabajando, solo. Por todo eso, Walt se ve entre la espada y la pared. Hank le pide que ponga el localizador, y negarse sería sospechoso. Pero Mike está vigilando, y hacerlo sería ponerse en peligro.
 

Y, cuando, en medio de ese dilema, se encuentra cara a cara con Gus, no es para nada lo que se imaginaba. No es "el peligro", no es "el que tiene el control". Sólo es un hombre nervioso y paralizado. Y aunque Gus le dice que ponga el localizador, Walt se encuentra aterrorizado. Ve acercarse una guerra entre Gus y Hank, y tiene que hacer malabarismos para intentar defender a Hank y, al mismo tiempo, asegurarse de que no cae  junto a Gus y toda la organización.

¿Y cuál es el mejor modo de acabar con todo ello, de salir indemne, de alejarse sin que su vida o su libertad peligren? Acabar con la vida de Gus. Por eso, presiona a Jesse para que cometa el asesinato, pero el chico ignora prácticamente al furibundo profesor, dándole largas ante todas sus sugerencias. Y cuando descubre que Jesse le miente, comienza a sentirse traicionado.
 


Venganza.

Gus se encuentra en un doble problema, acosado por los frentes de Hank y el Cartel, que combinados serían su destrucción. Debe acabar con uno de los dos problemas rápidamente, para poder dedicar su atención al otro. Y, aunque no le resultaría demasiado difícil aplastar a Hank, su sorprendente decisión es la de tratar de atajar el otro problema, el más grande. El Cartel.

¿Por qué? Porque lo que Gus busca no son facilidades, ni el camino más rápido. Lo que busca es, desde décadas atrás, una lenta e imparable venganza contra los hombres que asesinaron a su compañero de negocios y amigo, Max.
 

Cuando viajamos al pasado, vemos a un joven Gus, muy diferente, más expresivo, impulsivo, emprendedor, arriesgándose para ofrecer una gran idea de negocio al Cartel. Por desgracia, los hombres no están interesados, no creen en la oferta de los dos "Pollos Hermanos", y se sienten ofendidos por ello. Y eso desemboca en la muerte de Max.

"Quédate con los pollos", le dicen a Gus. Los hombres del Cartel creen que al matar al químico han cortado de raiz el negocio. Creen que Gus sólo es un hombre asustado, que la muerte de su amigo le hará alejarse de todo ello. Pero se equivocan. El amable y serio Gus ya demuestra su monstruo interior cuando se abalanza sobre el Tío Héctor, dispuesto a acabar con él. Y su ansia de venganza es terrible, tanto que es capaz de esperar años y años para poder conseguirla. Tanto que ha esperado a construir un "imperio de la droga" que le permitirá acabar con el Cartel.
 

Y sobre Héctor... aquel que apretó el gatillo... quizá en algún momento Gus pensó en matarlo, pero ahora ha encontrado una mejor venganza: dejarle vivir en su demacrado cuerpo, ver su rostro, su sufrimiento cuando va perdiendo a los suyos, para luego dejarle vivir un día más su tormento. "¿Habrá llegado hoy el día? Quizá la próxima vez".


Opinión.

Gran episodio, y gran revelación sobre el pasado de Gus, que nos ayuda a conocer a ese misterioso e imponente personaje. Gran interpretación de Giancarlo Esposito, quien está dando toda una lección esta temporada. Junto a Aaron Paul y Dean Norris, no tiene ya nada que envidiar a Bryan Cranston dentro de este reparto de lujo.

Lo más destacado del episodio es ese inusual flashback (ya que siempre se sitúan al principio del episodio), en el que vemos, bajo unos tonos que dan una agobiante sensación de tiempo y peligro, el inicio de la enemistad de Gus y el Cartel, el principio de sus planes con la meth, y mucho más. Hubiese sido perfecto si el poco realista acento de Gus y Héctor no nos privase de algo de inmersión, pero tampoco es un gran problema. Otro gran episodio, como cada semana.

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6 comentarios :

  1. Escribí harto y no salió :(

    En resumen:

    -Que lindo que mencionen a Chile, aunque sea por las drogas.
    -Lo de Pinkman y Walter subió a un nuevo nivel de interesante.
    -Que grande Gus, el flashback fue intenso, se me pasó volando y la actuación de Esposito logró la conexión emocional con un personaje que hasta este momento desconocíamos.

    Saludos, buen review, como siempre :)

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  2. Trent_2v9/9/11 3:24

    Muy cierto lo del acento de gus...!!! Jajajaja.. Pero un gran capitulo..!!! Que se me hizo corto.. Queda con ganas de mas.. Genial review como siempre.. Gracias.. Sigan asi.. Saludos..

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  3. Anónimo9/9/11 16:53

    Hace algunos capítulos pusieron a Anita Tijoux de música de fondo y ahora mencionan a Chile de lleno. Algún productor será Chileno?
    Igual algo que nunca he entendido, es que cuando dentro del argumento, de cualquier serie/película alguien habla español, nunca existe la mínima preocupación de que el español del actor sea adecuado al país y región del cual se supone proviene. Para los angloparlantes es simplemente español, pero para uno, sabe que el supuesto chileno, esta hablando como centroamericano. O cuando supuestamente aparece un peruano o argentino, y también hablan todos como centroamericanos.

    Saludos, muy buen review.

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  4. Absolutamente impresionante!! Ya era hora de saber más sobre Gus, ese gran desconocido. Sin duda, la serie del momento.

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  5. Anónimo12/9/11 4:57

    Si, en definitiva un capitulo excelso, concuerdo con los demás sobre el acento, digo Gus y Hector creo que nisiquiera pronunciaban bien las palabras, como sea es un punto menor y la idea se entiende, y bueno igual los que según eran mexicanos hablaban como cubanos o puertoriqueños, pero repito eso poco importa muy buen capitulo.

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  6. El tema de los acentos creo que viene impuesto porque debieron escribirse los guiones de esta temporada una vez finalizado el cásting. Pues estos actores, en sus primeras apariciones, no tenían diálogo en español (Hector ni siquiera habla) y no consideraron oportuno durante el cásting que Giancarlo Esposito (Gus) y Mark Margolis (Hector) fueran hispanohablantes para sus papeles. Solo hay que ver el resto de personajes "nuevos" de esta temporada, hispanohablantes, son interpretados por actores que hablan perfectamente español.

    Sin duda la culpa recae sobre la dirección de actores, nefasta a la altura del resto de departamentos de la serie. No han reparado en cuidar este aspecto. Sin duda, Esposito y Margolis hablan español de memoria, y no aciertan a poner el ritmo, los acentos, las pausas, etc... del español. Y ya si entramos en averiguar si intentan hablar español de Chile, de México, o acentos de otros países, apaga y vámonos...

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